Por: Leoncio Vásquez y Nayamín Martínez
![]() Foto: L.V. Salimos con nuestros hijos a las calles para educar al público y al gobierno sobre nuestros desafís y demandas. |
En este artículo (primero de dos partes), explicaremos el por qué y el cómo migran los Oaxaqueños, así como los principales rasgos de las experiencias organizativas de nuestros paisanos.
Desde la conformación de los Estado-Nación, las fronteras habían sido límites no sólo de territorios sino también de poblaciones. Por décadas, estas fronteras cumplieron su función de detener a los habitantes de los países en sus lugares de origen, sin embargo, con el avance de la tecnología, de los medios de comunicación, del incremento de las disparidades económicas entre países ricos y pobres, así como por los efectos devastadores causados por fenómenos naturales y conflictos sociales y políticos, ha habido un enorme incremento en los flujos migratorios internacionales.
Esta extensión de la migración internacional no sólo se ha reflejado en la emergencia de sociedades diversas y multiculturales, sino también en el surgimiento de nuevos conceptos y servicios que permitan entender y atender a los migrantes internacionales. ¿Cómo incorporar a estos millones de personas a las comunidades políticas y económicas de sus países de origen y de las sociedades receptoras? ¿Cómo brindarles servicios lingüistica y culturalmente apropiados? ¿Cómo ayudarlos a adaptarse al contexto cultural y social de los países que voluntaria o involuntariamente acogen a los migrantes? Estas son tan sólo algunas de las muchas interrogantes que surgen y para las cuales aún no hay muchas respuestas, pues la capacidad de adaptación y respuesta de los Estados y sus instituciones ha sido muy lenta. ¿Qué ha sucedido entonces? ¿Cómo han lidiado los migrantes internacionales con sus necesidades? Veremos a continuación que es lo que han hecho los Oaxaqueños.
La pobreza que desde la época de la conquista predomina en Oaxaca, ha hecho que los oaxaqueños siempre tengamos una larga historia de emigración. Al principio, emigrábamos al interior de México, a estados como Veracruz, Sinaloa y Baja California. Sin embargo, desde comienzos de los años 60's, casi al final del Programa Bracero, los oaxaqueños comenzamos a cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. En ese entonces comenzaron viniendo hombres sólos que durante temporadas trabajaban acá y luego regresaban a sus pueblos. En los años 80's, la reforma de inmigración conocida como IRCA benefició a muchos de estos hombres que después pudieron legalizar a sus familias y es así como se da un incremento del número de migrantes oaxaqueños no sólo hombres sino también mujeres y niños. Hoy en día no se tienen estadísticas confiables de cuántos oaxaqueños habemos en Estados Unidos, sin embargo, basados en el trabajo organizativo que por más de diez años hemos realizado en el estado de California, y en un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Rurales de California, estimamos que el número de oaxaqueños que habitamos en el Estado Dorado es superior a los cien mil.
![]() Foto: L.V. Utilizamos los medios de comunicación para enviar nuestros mensajes. |
La experiencia organizativa de las comunidades indígenas ha sido natural desde sus comunidades de origen, por medio de el tequio, las mayordomías y los cargos. En las comunidades de origen nos organizamos para construir escuelas, iglesias, caminos, etc. y cada uno tiene la responsabilidad de cooperar con su tequio. Se forman varias mayordomías para encargarse de celebrar las fiestas patronales y todo individuo (hombre mayor) tiene que cumplir el cargo que la comunidad le asigna ya sea como miembro de un comité o como miembro de la autoridad local. Además, en ciertas comunidades se han formado pequeñas organizaciones para representar sus ideas y demandas frente al Gobierno estatal y federal.
Con el transcurso de la emigración, las comunidades llevaron consigo sus formas de vida en todos los sentidos. Sus experiencias organizativas continuaron e inclusive se hicieron más intensas para responder a los abusos de los patrones y de los gobiernos de los lugares de residencia y trabajo. Ejemplos de este tipo de organización son: el Comité Cívico Popular Mixteco, la Asociación Cívica Benito Juárez, la Organización del Pueblo Explotado y Oprimido y la Unidad Oaxaqueña entre otras. Estas organizaciones pequeñas se formaron desde sus comunidades de origen y reanudaron sus actividades en los lugares como en Sinaloa, Baja California y en los Estados Unidos. En este último incrementaron sus membresías y muchas de éllas se unieron para formar coaliciones y fue así como surgieron nuevas organizaciones como: el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB), la Coalición de Comunidades Indígenas Oaxaqueñas, la Organización Regional Oaxaqueña y la Federación de Organizaciones y Comunidades Indígenas en California.
Todas estas organizaciones surgieron para responder a las diferentes necesidades de las comunidades transnacionales oaxaqueñas. Algunas de éllas se enfocan en proyectos específicos, otras se concentran en varias actividades culturales, deportivas y de asistencia a sus comunidades de origen, pero lo que todas tienen en común es que reflejan una ancestral tradición organizativa que distingue a los Oaxaqueños del resto de los migrantes mexicanos.
En el siguiente número de EL TEQUIO saldrá el último parte de este artículo