Más de 50 familias, la mayoría indígenas migrantes mixtecos del estado de Oaxaca, estuvieron viviendo de 1990 al 2000 en una área contaminada en Málaga, en el sureste de la ciudad de Fresno. Allí estas familias tenían sus propias casas móbiles (trailas) y pagaban por el derecho a estacionarlas $160.80 mensuales. Todos los habitantes de dichs trailas son trabajadores agrícolas, la mayoría de origen indígena, aunque había también algunos mestizos y anglos, sin embargo, lo que tenían en común es que ignoraban que debajo de esas tierras había un basurero lleno de plomo, cobre, zinc, benceno, tolueno, xileno, pesticidas, fertilizantes, líquido aceitoso, arsénico y muchas otras sustancia tóxica que grandes compañías como Chevron y otras más, estuvieron tirando durante 20 años. Ante esta situación, en 1992 el Departamento del Medio Ambiente (EPA por sus siglas en Inglés) declaró que no se debía vivir ahí y supuestamente avisaron a la gente sobre el peligro que corrían.
Debido a todo lo anterior, la Asistencia Legal Rural de California (CRLA), el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) y otras organizaciones, empezamos a organizar desde 1998, reuniones de información en el lugar de los hechos. Después de casi 3 años de batalla por diferentes medios, se le dio a la gente dos opciones: o recibían $30,000.00 dólares o una casa nueva. La mayoría escogió esto último y 18 familias escogieron dinero. Los que optaron por las casas estuvieron viviendo cerca de 2 años en unos apartamentos del Centro Nacional de Servicio para los Trabajadores del Campo hasta que terminaron de construir sus nuevas viviendas. Las primeras 11 familias bendijeron sus viviendas el 25 de marzo y el 26 entraron en sus nuevas casas, que constan de 3 recámaras y tienen un valor de más de $80,000.00 dólares cada uno; poco después el 14 de mayo se movieron el resto de las familias que en total suman 32. Todos están felices con sus bonitas casas. El costo de la mudanza, vivienda temporal y la construcción fue más de 7 millones de dólares, fondos proporcionados por CHEVRON, EPA, y otras agencias. Para poder hacer realidad el Proyecto de Casas San Miguel (Ve'e nuu yucu), fue necesaria la organización y unidad de la gente, así como la colaboración de diversas organizaciones y el involucramiento de los políticos de todos los niveles: local, estatal y federal.
El otro asunto de importancia es la celebración de la Asamblea Estatal en California del FIOB, que se llevó a cabo en Santa Rosa, California, el 14 de abril del presente año. Allí nos reunimos 33 delegados, hombres y mujeres, para cumplir con el mandato de la IV Asamblea General Binacional, celebrada en Tijuana en diciembre de 2001. Pero lo más importante de este evento es que se eligió al nuevo Consejo Estatal que está comformado de 5 hombres y 3 mujeres: Lorenzo Oropeza (Coordinador Estatal), Juana Gómez (Vice-Coordinadora Estatal), Guillermina Rivera (Coordinadora Femenil), Carlos Martínez (Coordinador de Finanzas), José González (Coordinador de Prensa y Propaganda), Rafael Flores (Coordinadora de Cultura y Deporte), Johanna Gómez (Coordinadora Juvenil). Esta composición genérica es algo novedoso para la organización en general porque es la primera vez que hay tres mujeres, pero lo más sobresaliente es que se nombró una Comisión de Jóvenes para trabajar con este sector de futuros líderes, lo cual representa un paso hacia la reivindicación de los jóvenes, algo que nuestros compaņeros de Oaxaca y Baja California aún no hacen.
