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El PPP y el sur-sureste mexicano

Por: Rufino E. Domínguez Santos

A poco más de un año de que fui invitado por el Presidente Vicente Fox para ser miembro del Consejo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la Oficina de Representación en la Presidencia, he estado participando en varias reuniones en donde se tratan temas muy importantes para la vida de los indígenas y he aprendido al escuchar a los Representantes de la Presidencia de la República hablar sobre temas que no me eran muy familiares. Uno de dichos temas es el Plan Puebla Panamá (PPP), que es un ambicioso proyecto de desarrollo que contempla la inversión de billones de dólares.

¿Cómo surge este plan? El 12 de septiembre de 2000, durante una gira por Centroamérica, siendo aún presidente electo de México, Vicente Fox le propone a sus homólogos Centroamericanos el mencionado plan mediante el cual se beneficiaría a Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá y a los nueve estados del sur-sureste de México: Puebla, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Este plan se formaliza el 30 de noviembre del mismo año, y mediante él se pretende beneficiar a aproximadamente a 65 millones de personas, distribuidas en una superficie de 1,026,117 Km2; 28 millones se encuentran en el territorio mexicano, y allí vive 74.4% de los pueblos y comunidades indígenas de todo el país.

Para el Presidente Mexicano el PPP es un proyecto de desarrollo sustentable e integral para los estados del sur-sureste de México. Forma parte del Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas y su prioridad es contribuir a elevar el nivel de vida de los habitantes de la zona. Tiene un carácter promotor, facilitador y gestor de inversión productiva generadora de empleos. El enfoque para el desarrollo de este plan es el siguiente: Ampliar o construir 16,698 km de carretera, desarrollar una ruta de ferrocarriles con una extensión de casi 2000 km, incluyendo el tren transísmico del Istmo de Tehuantepec. También se comtemplan 28 proyectos de vías de conexión intraregional que abarquen 1,155 km de caminos rurales y 219 comunidades donde viven 250 mil personas de nueve estados. Se construirán además 10 puertos, 5 aeropuertos y se ampliarán 5 aeropuertos más. En materia de energía se propone construir una termoeléctrica y 5 hidroeléctricas, con esto se dice que se va a aprovechar el gas natural en el sureste mexicano y la construcción de un gasoducto desde el estado de Arizona, Estados Unidos (EEUU) hasta Centroamérica. Tamién se contempla la instalación de 92 maquiladoras en la región.

Por lo que se refiere a las telecomunicaciones, Centroamérica estará interconectada con México a través de una red de fibra óptica de alta calidad desarrollada por Telmex, AT&T y France Telecom. Se modernizará la telefonía rural utilizando tecnología satelital inalámbrica y tele-educación; se impulsará el Internet y el comercio electrónico. Se creará una red escolar informática, se desarrollarán centros comunitarios de telecomunicaciones y una banca social para el cobro y envío de giros. La telefonía local se expanderá mediante un Fondo para el Servicio Universal y también se crearán servicios de telemedicina a través de una red nacional. En agricultura, se propone el mejoramiento de la infraestructura agrícola en proyectos de temporal tecnificado, irrigación mayor y aguas subterráneas en todo el sur-sureste. Por lo que respecta a la industria, se instalarán plantas maquiladoras, agroindustrias, conglomerados empresariales, pequeñas y medianas industrias; se crearán redes de frío para productos perecederos, centrales de cargas y parques industriales, todo con la finalidad de garantizar la producción y la colocación de los productos terminados en los puertos.

Los séis nichos industriales fundamentales son: agricultura, agroindustria y biotecnología, textiles, partes electrónicas, autopartes, turismo sustentable y petroquímica.

Para proteger el medio ambiente se conformarán áreas protegidas -que se llamarán corredores biológicos- en los siguientes lugares: la selva Maya-Zoque y Sierra Madre en el estado de Chiapas, Sian Ka'an-Calakmul en Quintana Roo y otros sitios más en Campeche y Yucatán. En la pesca se crearán proyectos de rehabilitación o construcción de escolleras y dragados, uno en Campeche, 9 en Chiapas, 3 en Guerrero, 8 en Oaxaca, uno en Tabasco y 5 en Veracruz. Se promoverá el turismo ecológico y arqueológico en Palenque-Cascadas de Agua Azul mediante una estratégia de desarrollo urbano y turístico del corredor Cancún-Rivera Maya en Quintana Roo. Este corredor genera el 11% del Producto Interno Bruto turístico nacional, además el 40% de las divisas del país por turismo.

El dinero que se va gastar en este proyecto del PPP, proviene supuestamente de diferentes fuentes tanto privadas como públicas. Entre las privadas destacan instituciones tales como: International Paper Company, Texas Conection, Ford Motor Company, Pulsar de Monterrey, Tribasa, Carso e Imbursa. Por los que se refiere a los recursos gubernamentales, el Estado asumirá las inversiones de “alto impacto” que no resulten “rentables” para el sector privado. Además participarán organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo para el Medio Ambiente (FMAM), el Banco Centroaméricano de Integración Económica (BCIE), la Comisión Económica para América Latina, y el Banco Interamericano para Desarrollo (BID), entre otras. Este último ­el BID- administrará el Fondo Fiduciario México-Puebla-Panamá destinado a financiar las inversiones de infraestructura del programa en el Istmo Centroamericano.

¿Mucha información verdad? Sin embargo toda esto no la tienen las personas que supuestamente se beneficiarían directamente del proyecto. Muchos no saben de lo que se trata el PPP porque no se le ha dado prioridad a informar de los objetivos. Cuando se les pregunta a los Comisionados Presidenciales por qué no se ha difundido toda esta información a los mexicanos en general, sencillamente responden que no hay presupuesto. Pues a consecuencia de esto hay una fuerte oposición a este plan por parte de diferentes pueblos y comunidades indígenas, así como de organizaciones indígenas y no indígenas.

Pese a todo no podemos ir en contra del desarrollo siempre y cuando realmente se beneficien todas las comunidades por más pequeñas que sean y no como se ha venido haciendo con las grandes autopistas o corredores como se conocen, de que los pueblos a la orilla se quedan marginados y aislados del acceso a usarlos. Se tiene que asegurar de que las grandes compañías no vengan a tirar desechos que los países como los Estados Unidos no permitén en su territorio. También debe garantizarse la protección de los derechos laborales de los trabajadores de acuerdo a los convenios internacionales, respetar sin pretextos a los lugares sagrados y terrenos comunales de los pueblos y comunidades indígenas. Finalmente, que todas las personas que viven en el sur- sureste sean a los que se les ofrezca primero el trabajo en la implementación del PPP. Estos son algunas de nuestras recomendaciones como Asesores Indígenas de la Presidencia.

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