Sé Quien Soy
Por: Jorge San Juan |
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“El Sol, la Luna y las Estrella Son la Esperanza de la Vida La Tierra, El Aire y el Agua Son la esencia para seguir con
ella”. Estas son las palabras que me
alimentan día a día y que me fortalecen para continuar con mis
metas, mis sueños y propósitos. Desde muy pequeño mis padres me inculcaron la
religión y las costumbres de mi tierra. Aprendí bastante, me enseñé a rezar,
a meditar, a cuidar la tierra cultivarla y protegerla si es posible.
También me enseñé a extender la mano para ayudar a mi
gente. Otra de las más
grandes enseñanzas fue el amor de la familia, aquella unión de
sangre que no distingue sexo, defectos físicos, ni estados
económicos y agradezco a todos los que formaron parte de ese gran
aprendizaje... Un día tuve que dejar mi
tierra y mi familia, aún recuerdo las palabras de mi madre: “Aprende a volar por
tí mismo para que un día valorices las alas que te he formado y
que de lejos reconozcas el nido el cual te he criado”. Pero jamas había entendido que
quería decir con esas palabras. El cambio fue muy
drástico de un día a otro estaba pisando otras tiérras
un lugar desconocido. Era como
un sueño o mejor dicho una pesadilla, porque no podía creer lo
que mis ojos estaban viendo y lo que mis oídos estaban
escuchando. Por primera vez
entendía la palabra “RACISMO” y vi como humillaban a mi
gente, yo no pude hacer nada porque sentí un gran nudo en la garganta
y el corazón se me destrozaba por aquellas palabras que me estaban
hiriendo. Aquel eco quedó
retumbando mis oídos y me hicieron sentir menos, no lograba aceptar
nada y me dije: “Por
qué tanto insulto si somos humanos igual que ellos, si por nuestras
venas también corre sangre”. Aún estaba en mi país y me sentía
extranjero. Y qué
pasó con aquella frase: “LIBRE Y SOBERANO”, en ese momento
creí que un loco salido del manicomio dijo aquellas palabras. Jamas pensé que un día
todas las enseñanzas confundieran mi mente, ¿en dónde
quedó ese dios blanco que daba amor y paz que ante sus ojos
éramos todos iguales? ¿por qué no estaba presente para
defender a mi gente? Eran tantas preguntas sin
respuesta tal vez por todo eso y para evitar humillaciones hubo momentos que
negué mi gente, mi origen, pero el tiempo y la distancia
cambiarían las cosas. Un
día perdido por las calles unas voces me hicieron reaccionar, era el
eco de aquellos consejos de mis padres y abuelos que con palabras mixtecas me
pudieron dar, fue cuando al fin mi suelo oaxaqueño empecé a
valorizar. Elevé mi
mirada al cielo y vi las estrellas aquellas que estaban conmigo todas las
noches las cuales velaron mi sueño, les pedí perdón
porque nunca las valoricé cuando era pequeño. Cerré los ojos y gritando
fuertemente le pedí a mi madre que me perdonara por las veces que
negué mi gente, mi tierra y mi origen. Comprendi y empecé a valorizar la riqueza que
corría por mis venas, aquel valor cultural de mi idioma Mixteco. Hoy orgulloso estoy de ser Indigena
Mixteco, añoro mi familia y aunque no estoy con mis padres los llevo
siempre en mi corazón y al Dios Sol y a la Diosa Luna pedire por ellos
con una humilde oración. |